abril 26, 2010

Introducción: enfermería, una profesión de servicio

Posted in Uncategorized a 5:25 pm por fibrilando

La profesión de enfermería, a través de la historia, se ha caracterizado por la capacidad para responder a los cambios que la sociedad ha ido experimentando y en consecuencia, a las necesidades de cuidado que la población y el sistema de salud han ido demandando. Desde siempre la enfermera(o) ha cuidado a las personas apoyándolas en las circunstancias en las que su salud puede de verse afectada y en las cuales no pueden responder de forma autónoma o, promoviendo la salud y previniendo la enfermedad de los individuos sanos.

Con el tiempo la enfermería ha ido consolidando el objeto su hacer – el cuidado – a través del desarrollo del arte, la ciencia y la tecnología, pues como lo expresaba metafóricamente Dock- Stewart en 1925: “corazón, manos y cabeza – alma, habilidad y ciencia – se fueron uniendo firmemente para asentar los poderosos cimientos de la enfermería moderna”, cimientos que hoy la profesión concibe como aspectos ético – legales, científico- técnicos y prácticos.

“Todas las profesiones tienen muchas cosas en común, sirven para ‘algo’, pero no todas sirven a ‘alguien’, entendiendo siempre que ese alguien se refiere al ser como individuo”, con sus componentes biológicos, psicológicos, sociales, culturales y espirituales. La enfermería se ha caracterizado por ser una profesión de servicio, para ello debe desarrollar y fortalecer actitudes, aptitudes y valores que involucran el ser y que deben acompañar su hacer; esperándose así, un enfermero(a) reflexivo, crítico, comprometido, humanista, solidario, respetuoso, honesto, creativo, participativo y responsable para atender a las personas en un sistema de atención en salud que trata de atender las necesidades de los pacientes y sus familias. puede verse afectada y en las cuales no pueden responder de forma autónoma o, promoviendo la salud y previniendo la enfermedad de los individuos sanos.

Con el tiempo la enfermería ha ido consolidando el objeto su hacer – el cuidado – a través del desarrollo del arte, la ciencia y la tecnología, pues como lo expresaba metafóricamente Dock-Stewart en 1925: “corazón, manos y cabeza – alma, habilidad y ciencia – se fueron uniendo firmemente para asentar los poderosos cimientos de la enfermería moderna”, cimientos que hoy la profesión concibe como aspectos ético – legales, científico- técnicos y prácticos.

“Todas las profesiones tienen muchas cosas en común, sirven para ‘algo’, pero no todas sirven a ‘alguien’, entendiendo siempre que ese alguien se refiere al ser como individuo”, con sus componentes biológicos, psicológicos, sociales, culturales y espirituales. La enfermería se ha caracterizado por ser una profesión de servicio, para ello debe desarrollar y fortalecer actitudes, aptitudes y valores que involucran el ser y que deben acompañar su hacer; esperándose así, un enfermero(a) reflexivo, crítico, comprometido, humanista, solidario, respetuoso, honesto, creativo, participativo y responsable para atender a las personas en un sistema de atención en salud que trata de atender las necesidades de los pacientes y sus familias.

Al hablar de enfermería como servicio al ser humano, sano o enfermo, la práctica cotidiana dirige su labor hacia el individuo, la familia y la comunidad, en los diferentes escenarios en los que se desarrolla. Para lograrlo, la enfermería debe apoyarse en las ciencias biológicas, sociales, humanas y la disciplina de la ética, para favorecer el desarrollo armónico del ser hu mano en sus diferentes espacios, fortalecer y reformar sus capacidades y potencialidades del cuidado de su salud y del logro de sus aspiraciones de vida y bienestar.

Así mismo, la enfermería define sus actividades y realiza investigación desde la práctica, apoyada en la base teórica, y la relación práctica –teórica debe retroalimentarse en el día a día. El poseer un cuerpo de conocimientos especializado, permite ser aplicado a la resolución de los problemas del paciente, a través de la utilización del Proceso de Atención de Enfermería o de teorías y modelos conceptuales existentes, que le dan autonomía al profesional para orientar sus funciones asistenciales, docentes, investigativas y administrativas.

En respuesta a las necesidades de cuidado y políticas de salud cambiantes, el perfil de formación del profesional de enfermería debe ajustarse a la realidad, para poder satisfacer las necesidades de los individuos y las comunidades. Para ello, el Consejo Interna Internacional de Enfermería (CIE) ha clasificado las funciones de la enfermería en cuatro áreas: promoción de la salud, prevención de la enfermedad, recuperación y mantenimiento de la salud y alivio del sufrimiento.

A la Enfermería, como profesión de servicio a las personas, le corresponde el diagnóstico y tratamiento de las respuestas humanas a los problemas de salud presentes o potenciales. Pa ra llevar a cabo estas actividades se ha apoyado en el proceso de atención de enfermería, ya que es un método que ayuda a los profesionales a emplear sus conocimientos, solucionar problemas, desarrollar su creatividad y tener presente el aspecto humano de su profesión.

Este método tiene como objetivo proporcionar cuidados de enfermería individualizados, y permitir la interacción con el sujeto de cuidado en forma holística, es decir, en sus dimensión biológica, psicológica, socio-cultural y espiritual. Lo anteriormente planteado, constituye el ideal del cuidado de enferme ría; pero al relacionarlo con nuestra práctica cotidiana como auxiliares de enfermería con desempeño en el área clínica y profesionales de enfermería en formación, percibimos diferencias entre la relación academia-práctica, dado por diversos factores entre ellos, los lineamientos del actual Sistema General de Seguridad Social en Salud y las políticas de la institución donde se labore.

Dentro de sus propósitos, la academia pretende formar profesionales íntegros que provean cuidado al individuo, inmerso en su esfera biosicosocial. Al llegar al mercado laboral, las institucionesprestadoras de servicios, en respuesta a las políticas de globalización y competitividad, han asignado al enfermero(a) múltiples funciones que lo han alejado del cuidado directo, teniendo que delegar sus funciones en muchas ocasiones al personal auxiliar.

En la actualidad, la enfermera que se desempeña en el área asistencial está perdiendo cada vez más la esencia de su quehacer, atribuido principalmente a tres factores: sobrecarga laboral, pérdida de la identidad profesional y rutina en su desempeño. En algunas instituciones, la sobre carga laboral, está dada por la asignación de diversas tareas que responden en su mayoría a políticas económicas de la institución y no a las necesidades de cuidado de los pacientes que de mandan los servicios. La enfermera es en la actualidad ad ministradora, cui dadora, jefe de personal, secretaria, comunicadora, relacionista pública, conciliadora y educadora, entre otros.

Algunas de estas funciones no le competen a la enfermera(o), pero han sido asignadas por las instituciones. Sin embargo, hay funciones propias de la enfermera que no deberían ser delegables, especialmente en la asistencia, ya que la enfermera(o) posee los conocimientos que la acreditan para realizarlos con raciocinio y criterio.

El cumplimiento de diferentes funciones que alejan a la enfermera cada vez más del cuidado al paciente, ha conducido a un mayor deterioro de la identidad profesional, agravado por la falta de agremiación, de solidaridad y de integración del conocimiento ético, político, cultural, científico y legal, en el ejercicio de la profesión. La rutina, aspecto común en el ejercicio de algunos profesionales limita la capacidad de raciocinio, la creatividad y la realización de un proyecto de mejoramiento continuo.

Los factores enunciados, han influenciado para que la enfermería pierda la esencia como profesión de servicio a las personas. Se espera, según lo expresado por Beatriz Sánchez, que la enfermera visualice como objetivo de su trabajo sacar a la luz su capacidad crítica y reflexiva, conducida por procesos de formación integral y desarrollo humano, educación con visión universal y en formación de valores; a través de cualquier expresión de la práctica que basada en el objeto de la enfermería se traslape a todos los ámbitos de la salud. Por otro lado, para recuperar el cuidado, la enfermera debe incorporar estrategias como la autoevaluación, el desarrollo de cualidades propias, la reevaluación de su plan de trabajo y la creación de una visión propia, que le permita asumir un compromiso individual y colectivo dentro de un con texto amplio y dinámico, para que tome y genere autonomía en la prática.

“Se necesitan profesionales no para hacer enfermería, sino por el con trario para “ser” cada día mejores enfermeros” y ser como lo señala Alber di grandes en el arte, en la polí tica, en la ciencia y el negocio del cuidado.

Para concluir, la enfermera como profesional al servicio de las personas, debe desarrollar el pensamiento crítico y las habilidades comunicativas para ofrecer a los sujetos de atención, un cuidado integral e integrador que los conduzca al alcance del más alto nivel de armonía y bienestar; y debe reconocer que el cuidado es su deber y es el derecho de las personas que demandan sus servicios.

Fuente: Artículo “La enfermería una profesión de servicio”

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