Enfermería penitenciaria

La práctica de la Enfermería es una combinación de las ciencias de la salud y del arte en los cuidados, una mezcla humanística de los conocimientos científicos, de la filosofía enfermera, de la práctica clínica, de la comunicación y las ciencias sociales.

Hoy en día la práctica enfermera hace que los profesionales que la desarrollan pongan en práctica el arte y la ciencia de su trabajo mediante la integración de conceptos y habilidades. La práctica de nuestra profesión enfermera en los centros penitenciarios, aparte de verse mermada seriamente por el ambiente “no sanitario” tan predominante de la institución, pasa por tener que justificar de manera crónica que las actividades propias de nuestra profesión son pertinentes y necesarias, que están perfectamente estandarizadas científicamente y que caminan de forma autónoma y pareja a la labor de otros profesionales con los que compartimos población diana como pueden ser médicos, psicólogos, etc..

Uno de los puntos a considerar es el grado de profesionalidad lograda. Los logros alcanzados por el profesional de enfermería a día de hoy (carrera profesional, licenciatura, especialidades de enfermería, grados profesionales, trabajos de investigación, formación continuada ,etc…) no son fruto de la casualidad, sino de una reivindicación justificada e histórica de toda la Enfermería, haciendo a la Enfermería que desarrolla su labor en prisiones demandar igualdad de oportunidades para poder desarrollar una profesión que ha pasado en la última década de estar basada casi exclusivamente en el contacto humano y apoyo al enfermo a ser una Enfermería integral para el cliente y con autonomía propia.

Nos enorgullece ver como otros profesionales de Enfermería , que en muchas ocasiones no comparten nuestro medio de trabajo, tienen como claros referentes a muchos profesionales de enfermería que trabajan en nuestros centros, siendo, por desgracia, la labor de estos últimos en muchas ocasiones mejor valorada mas allá de las rejas que dentro de estas. Como toda profesión tenemos un cuerpo de conocimientos propio y unas leyes unificadas, desarrollando para ello ciertos modelos conceptuales básicos e imprescindibles para que el desarrollo de nuestra práctica diaria se haga de manera ordenada y científica de tal manera que ésta pueda ser motor de investigaciones que no hacen sino que nuestra profesión se consolide y avance cada vez mas.

Pensamos que dicha actividad diaria debe estar siempre presidida por la ética, que exige integridad en todos nuestros miembros, respetando el criterio profesional de los demás y desarrollando mecanismos y métodos para identificar e intervenir en conductas no éticas. Estos códigos morales deben de ajustarse a los cambios en las necesidades y los valores de la sociedad.

El profesional de enfermería es responsable de sus propias acciones y actuaciones en el desarrollo de su profesión. No podemos dejar de mencionar la importancia de áreas de trabajo tales como la gestión, en donde sin duda el personal de enfermería debe de ser pieza clave tanto en la gestión de los recursos, a veces tan escasos, tanto humanos como materiales con los que tenemos que desenvolvernos en el desarrollo cotidiano de nuestro trabajo en los centros penitenciarios. Dudamos que realmente algún día se llegue a valorar lo mucho que se ha conseguido en nuestros centros con tan poca gente. La “fuga” constante de buenos profesionales de la enfermería desde nuestros centros hacia otras empresas donde les cuidan mejor debería hacer reflexionar un poquito a quien proceda. Figura clave en nuestra labor diaria es la del personal auxiliar que trabaja junto a nosotros y que sin su participación nuestra labor sería más ardua si cabe.

Los diversos niveles de atención deben de estar siempre presentes en nuestro ámbito de actuación, representando una interrelación de muchas personas de diferentes campos con ideas, técnicas y funciones distintas. Realizar un entramado de cuidados que atiende al paciente en todas sus facetas, relacionándose también con la familia y la comunidad es fundamental. Es necesario planificar cuidados en los cuatro niveles de atención básicos existentes (fomento y promoción de la salud, prevención de la enfermedad, restablecimiento de la salud y acompañamiento al morir), y para ello debemos de trabajar en unas condiciones y recursos igual o superiores, si pensamos en la dificultad del medio que nos movemos, a los que estos pacientes encuentran fuera de la prisión.

En dicho desarrollo diario de la atención de enfermería se ponen en marcha una infinidad de cuidados y técnicas que por su variedad y complejidad, hacen necesario su continuo análisis y estructuración para así poder valorar y mejorar el nivel de calidad de los cuidados prestados. Creemos desde este grupo de trabajo que formamos, que la confección de un Libro Blanco de la Enfermería Penitenciaria es primordial para que la Enfermería de prisiones alcance el rol social y profesional que le corresponde y debería de tener como objetivos básicos:

• Servir como instrumento para la mejora de la calidad asistencial.
• Garantizar la unificación en la prestación de cuidados a los usuarios de los servicios de Enfermería.
• Unificar criterios de actuación, proporcionando garantía y seguridad a los cuidados prestados.
• Facilitar el trabajo del equipo de enfermería, la orientación y adaptación del personal de nueva incorporación.
• Ayudar a la formación de alumnos de enfermería.
• Servir como referente en la formación continuada de todos los profesionales.

El grupo GESESP nace como una necesidad histórica de la enfermería perteneciente a la SESP que trabaja en prisiones y que tiene inquietud por avanzar en nuestra profesión planteando nuevas alternativas y retos en mejora de la misma, con objetivos claros como es tratar de que nuestro colectivo no se vea aislado del resto de profesionales de la sanidad pública; dar a conocer nuestro trabajo dentro y fuera de prisiones; potenciar al máximo todos aquellos planos en que la enfermería tiene un papel activo o esté por desarrollar; crear un foro abierto de debate constante, intercambio de conocimientos y experiencias propias de nuestra profesión en prisiones; en definitiva, por intentar dar ese “algo mas” en la atención la población que atendemos y a la cual nos debemos.

Fuente: Revista Española de Sanidad Penitenciaria.

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